¡Estoy agotado!

Constantemente escuchamos a nuestro alrededor la frase “¡estoy agotado!” o “no puedo con mi vida”.

Aunque el cansancio puede deberse a varias causas, cuando se vuelve crónico y no desaparece al descansar, podemos estar ante una patología denominada Síndrome de Fatiga Crónica.

Dicha patología está relacionada y/o confundida con otras como la fibromialgia, el Síndrome de Sjógren y la artritis reumatoide.

El término “síndrome de fatiga crónica” es el más ampliamente reconocido y se caracteriza por un conjunto de síntomas. De éstos, el más importante es la persistencia de una fatiga crónica (de 6 meses o más de duración), que no mejora con el descanso, ni es resultado de esfuerzos recientes y que reduce la actividad habitual (laboral, social y personal).

De acuerdo con los criterios clínicos utilizados para diagnosticarlo -criterios de Fukuda- se requiere la presencia de, al menos, 4 de estos 8 síntomas:

Mujer con dolor de cabeza

  • faringitis
  • adenopatías cervicales o axilares dolorosas
  • trastornos musculares
  • dolor de cabeza
  • sueño no reparador
  • malestar durante más de 24 horas tras la realización de esfuerzos
  • dificultad para concentrarse
  • pérdida de memoria

Enfermedades relacionadas

Hay un grupo de enfermedades (como la fibromialgia o el síndrome de colon irritable) con manifestaciones clínicas similares y cuyo diagnóstico no excluye la posibilidad de padecerlo. De hecho, se presenta en un 42% de enfermos fibromiálgicos, lo que induce a pensar en la existencia de un mecanismo patogénico común, solapándose incluso ambas patologías en un mismo paciente.

Colon irritable

Es una patología crónica y oscilante cuya sintomatología puede variar en una misma persona y de un día para otro.

Pese a su cronicidad no es una enfermedad fatal, ni eminentemente dolorosa. Su síntoma clave es el cansancio crónico debilitante que no se soluciona con el reposo y que es lo suficientemente grave como para reducir la actividad diaria en un 50% o más.

El síntoma clave de esta enfermedad es el cansancio crónico debilitante que no se soluciona con el reposo

Jóvenes

Afecta predominantemente a adultos jóvenes, entre los 20 y 40 años, de cualquier nivel socioeconómico y sin predominio de sexo (aunque son las mujeres quienes demandan más atención médica).

Causas

Aunque no se conocen las causas, los especialistas sugieren que no es un síndrome nuevo.

Dada su complejidad, se integrarían factores orgánicos (infecciones, disfunciones inmunológicas o del sistema nervioso, etc.) y psicológicos.

Dónde acudir

Quien padece este tipo de fatiga debe dirigirse a su médico de familia, que decidirá el camino a seguir.

También se ven involucrados los especialistas de medicina interna, neurólogos, endocrinólogos, reumatólogos y especialistas en enfermedades infecciosas o psiquiátricas.

Microscopio

Diagnóstico

En la actualidad no existen pruebas de laboratorio específicas que permitan establecer o apoyar el diagnóstico clínico, por lo que se suele realizar una historia clínica detallada, una exploración física, una batería de pruebas analíticas limitada y una valoración psiquiátrica.

Todo esto servirá para excluir otros trastornos médicos y psiquiátricos que podrían interferir en la precisión del diagnóstico.

Si el origen de la fatiga continúa siendo desconocido, no se ha detectado otra patología y se cumple el resto de los criterios diagnósticos, podría tratarse de este síndrome.

Tratamiento

El tratamiento está dirigido a tratar los síntomas que refiere el enfermo, siendo lo ideal conseguirles una atención integral para resolver o aliviar tanto las manifestaciones físicas como las psicológicas.

De las diferentes opciones, la combinación de terapia conductual cognitiva y el ejercicio físico gradual, son los que han mostrado beneficios tanto físicos (sobre la fatiga) como psíquicos (a nivel de la depresión) reduciendo la incapacidad del afectado.

Asociaciones de pacientes

Resultan muy recomendables las asociaciones de pacientes y familiares (afibrom.org y acofifa.org) donde puedes encontrar apoyo y resolver las dudas que se te planteen.

Además, la unión de los enfermos induce un mayor esfuerzo en la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos en busca de soluciones terapéuticas adecuadas. ¡No desesperes!

Automedicación

No te automediques porque es muy fácil caer en el consumo cruzado de medicamentos absolutamente inapropiado: vitaminas porque me animan, analgésicos porque me duele, antiinflamatorios para la inflamación, etc.

Cualquier medicamento debe ser prescrito y pautado por el especialista.

Mujer corriendo
Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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