Fobias muy frecuentes

Fobias muy frecuentes

Fobias muy frecuentes

Las fobias son trastornos caracterizados por el miedo irracional y desproporcionado ante determinadas situaciones u objetos que no son peligrosos. Afectan a una de cada veinte personas y requieren tratamiento porque reducen la calidad de vida de quienes las padecen.

Fobias muy frecuentes. Aerofobia y claustrofobia

Fobia a volar: Aerofobia
La aerofobia se relaciona con el temor a sufrir un accidente, a no poder escapar del avión o a la sensación de no tener el control de la situación. Los fóbicos sufren una ansiedad muy fuerte cuando tienen que coger un vuelo o planear un viaje en avión.

No tienes que padecerlas. Tu vida puede ser muy diferente si decides tratarlas. Elige al especialista más adecuado y sigue sus indicaciones. Lo superarás.

Las fobias son más frecuentes de lo que crees

Fobia a los espacios pequeños: Claustrofobia
La claustrofobia provoca miedo a asfixiarse, temor de no poder escapar y dificultades para respirar cuando se encuentran en espacios pequeños como ascensores, metro o habitaciones pequeñas.

Fobias muy frecuentes

Fobia a las alturas: Acrofobia
La acrofobia o miedo a las alturas, genera potentes niveles de ansiedad en quienes padecen este problema. Estos enfermos evitarán ascensores, terraza, acantilados o balcones en los que la altura les provoca ese miedo irracional característico de la acrofobia.
Es importante distinguir vértigo y acrofobia pues, muchas veces, el vértigo puede ser un síntoma de acrofobia.

Fobia a la sangre: Hemofobia
Esta fobia a la sangre, las inyecciones, las heridas e incluso a los sangrados de la menstruación provoca una respuesta doble. Primero se produce un fuerte incremento de la ansiedad cuando se presenta alguno de esos estímulos que genera un malestar muy acusado. Posteriormente, se presenta una reducción del ritmo cardíaco, una potente bajada de tensión, mareos y desmayos.

Fobia a hablar en público: Glosofobia
Quienes padecen glosofobia presentan temblores, sudoración excesiva, ritmo cardíaco elevado o voz temblorosa cuando tengan que hablar delante de personas desconocidas o no. Intentarán evitar las situaciones en las que tengan que dar un discurso ante los demás, lo que afecta a su vida personal y profesional de manera contundente.

Fobia a los fenómenos atmosféricos: Brontofobia
La brontofobia suele aparecer en la infancia y desaparece con el desarrollo, aunque no siempre sucede así y existen adultos que la padecen. La aparición de los fenómenos asociados a las tormentas como son los rayos y los truenos les provocan un estado de ansiedad intensa que debe ser tratado porque interfiere en su vida.

El miedo a las agujas afecta a tu calidad de vida

Fobia a los animales: Zoofobia
En la infancia, normalmente tras sufrir algún trauma relacionado con los animales, se genera un miedo irracional que no desaparece con el desarrollo y la adultez.
Un caso frecuente es que un niño sea mordido (o vea como es mordida otra persona) por un perro. Quizás no lo verbalice, pero el temor se enquistará y provocará que viva situaciones de pánico cuando se encuentre ante un perro.
En esta fobia se presentan intensa ansiedad, excesiva sudoración, mareos y aumento del ritmo cardiaco. Puede asociarse a estos síntomas la emoción de asco, como ocurre con quienes sufren fobia a las serpientes o a las arañas.


No renuncies a disfrutar de tu vida por padecer una fobia

Diagnóstico precoz fundamental

El diagnóstico debe hacerlo un especialista. Es importante detectarlas precozmente para iniciar el tratamiento o la terapia adecuados que ayuden al paciente a controlar y superar la fobia. Consulta a un especialista si crees que puedes padecer una fobia.

Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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4 comentarios en “Fobias muy frecuentes”

  1. Yo odio los truenos y los rayos. Me ponen nerviosa pero no creo que sea una fobia.

  2. Mis hijas vieron como un perro mordía a su prima y no soportan ni siquiera oír ladrar a un perro. El pediatra nos dice que esperemos un poco porque irán mejorando. Solo han pasado unas semanas y creo que tiene razón.

  3. Era incapaz de hablar en público. Hace unos meses empecé un tratamiento con un psicólogo y estoy mejorando.

  4. Me dan pavor las agujas. No he sido capaz de cumplir mi sueño de hacerme un tatuaje por eso. Ahora estoy intentando curarme y voy mejor con mi psicóloga.

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