Gripe y catarro diferencias y prevención

Gripe y Catarro

NO TODO ES COVID-19


La situación actual nos inclina a pensar que todo lo que nos sucede se relaciona con la pandemia que estamos padeciendo, pero no es así.

Siguen existiendo las demás patologías y es necesario que comprendamos su importancia e intentemos tratarlas como merecen, solicitando una consulta médica en cualquiera de sus versiones.


Saber diferenciar

Resulta fundamental diferenciar entre un resfriado, una gripe o una neumonía, pues el cuadro clínico, el pronóstico y el tratamiento son diferentes.

Además, se evitarían alarmas innecesarias que colapsan los servicios de urgencias ante el temor a padecer alguna grave patología. Así:

El catarro, resfriado o constipado

Se trata de un proceso causado por múltiples virus para los que no existe vacuna. Los síntomas incluyen: abundante mucosidad, frecuentes estornudos, fuerte dolor de garganta, tos seca, malestar general, fiebre moderada e irritación ocular.

El catarro también es importante que cuide para que no derive en otras patologías

Si no se trata adecuadamente puede desembocar en una infección bacteriana como sinusitis, otitis o bronquitis. Suele remitir por sí mismo, gracias a las propias defensas del organismo, al cabo de 3 a 6 días.

La gripe

es una infección vírica aguda, autolimitada y normalmente benigna que aparece, normalmente, entre los meses de octubre a abril. La produce un virus reconocible del que existen distintas cepas.

De su presentación depende la virulencia de la epidemia y el éxito de la vacuna elaborada para combatirla.

Se caracteriza por la presencia de fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, tos persistente con flemas, dolor muscular, fatiga, agotamiento general, reducción del apetito, etc.

La gripe puede complicarse y acabar en una enfermedad más grave (infecciones bacterianas, neumonía, empeoramiento de enfermedades cardíacas, asma, etc.) en la que el tratamiento preciso incluye, por ejemplo en la neumonía, la administración de antibióticos.

Tratamiento de la gripe y el catarro

El tratamiento es similar y sintomático: antipiréticos para la fiebre; descongestivos y antihistamínicos para los mocos; antitusígenos para la tos; mucolíticos para fluidificar; colutorios, para el dolor de garganta y analgésicos, para las molestias musculares.

Se administran a menudo preparados específicos en los que se combinan varios grupos de fármacos. La mayoría no necesitan receta, pero es imprescindible consultar su consumo.

No debemos tomar antibióticos, salvo expresa indicación médica. Para tratar la gripe, se pueden emplear antivirales bajo prescripción.

Prevenir los contagios

El contagio es fácil, aunque con el uso de las mascarillas y las demás medidas implantadas para evitar el contagio por covid-19, esta temporada el virus lo tiene más complicado.

Su vía de acceso se centra en el paso desde el enfermo que tose o estornuda al sano, o al tocar objetos contaminados; penetra por la nariz, los ojos o la boca y llega a las mucosas.

También influyen en su propagación los cambios bruscos de temperatura y la permanencia en espacios cerrados y poco ventilados, lo que en este período está muy limitado.

La mejor prevención

pasa por vacunarse cada año, antes del inicio de la epidemia. Se inocula en el brazo la vacuna que provoca la respuesta del sistema inmunitario formándose anticuerpos contra el virus que nos protegerán frente a un contagio posterior.

Los efectos secundarios de la vacuna son leves (dolor o picor en la zona de inoculación, fiebre, cansancio o dolor muscular durante unos días), aunque está contraindicada en ciertos pacientes.

Si se presentan otros síntomas o los señalados son muy potentes tras la vacunación es preciso consultar al médico. A pesar de la vacuna puede contraerse una gripe mucho más leve que la que se padecería en caso de no haberla recibido, aunque son los casos menos numerosos.

Las recomendaciones generales se centran en:

  • Usar pañuelos desechables.
  • Tapar la boca y la nariz al toser y estornudar.
  • No fumar.
  • Lavar las manos profunda y frecuentemente.
  • Consumir frutas y verduras.
  • Mantener una hidratación adecuada: agua, zumos e infusiones.
  • Evitar el estrés. Debilita el sistema inmunitario.
  • Descansar. Se recomienda reposo en casa de 5 a 7 días.
  • Tomar el tratamiento pautado por el especialista y no automedicarse.
  • No apurar la recuperación para evitar recaídas. Una gripe dura un mínimo de una semana y así debes asumirlo.

Cuando acudimos a consulta médica con “síntomas” él diagnosticará si padecemos una infección vírica o bacteriana adaptando el tratamiento a cada situación.

En ocasiones, un proceso vírico inicial desemboca en otro bacteriano, por lo que el especialista no ha prescrito antibióticos en la primera visita pero sí en la segunda ya que estos fármacos no destruyen los virus.

Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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