Long Covid-19, el derecho a sacar la basura.

Long Covid-19, el derecho a sacar la basura. Toxicidad.

Desde hace unas semanas, vengo reflexionando sobre una cuestión que antes-cuando tenía salud-no ocupaba en mí ni un minuto de mi tiempo.
De todas/os es sabido que las personas tóxicas se adhieren como bloques de cemento atados a los tobillos y luego, te invitan a nadar en sus aguas envenenadas.
Todas/os tenemos derecho a abandonar a las personas venenosas. Y debemos hacerlo.
En muchas ocasiones, he comentado que la vida es un regalo sin parangón y cuando estás enferma/o cobra más valor este sentimiento y esta creencia.
Si además estás enferma/o de Long Covid-19- una enfermedad que exige no dejar de combatir a las/os pacientes para lograr lo que no reciben de pleno derecho-fortalecer el sistema inmunológico es imperativo pero no sólo a través del sueño, la buena alimentación y las vitaminas.
Es fundamental evitar a las personas tóxicas; aquellas que nunca unen y siempre separan, aquellas que tienen un problema para cada solución, aquellas que evalúan a las/os demás en lugar de evaluarse a sí mismas y mejorar.
Es tan bueno cuando dejan de hablarte o dejas de verlas; es como si la basura se hubiese sacado sola.

Long Covid-19, el tiempo es oro.

Nadie más que una/o misma/o debe cuidar y compartir su tiempo, real y/o virtual, como si de un tesoro se tratara.
De hecho, el tiempo es un patrimonio de valor incalculable siempre y cuando no tienes salud, mucho más.
Ser paciente de Long Covid-19 me está enseñando que estar enferma/o no te hace benevolente ni noble y tampoco te despoja de soberbia y arrogancia.
¡Ingenua yo por creer que padecer dolor y limitaciones , te hacía ser humilde y generosa/o; tolerante y compasiva/o!
Nada más lejos. Algunas personas crean sus propias tormentas y luego se ponen a llorar cuando llueve.

Miriam

Por el contrario, las personas especiales huelen a sencillez; jamás les gusta sobresalir pero lo hacen porque tienen luz.
Las buenas personas resaltan las virtudes de las/os demás, se alegran con tu alegría y siempre animan a progresar. Son productivas y no reactivas.
En definitiva, son lo que poseen y no lo que dan.
Querida Miriam, no es necesario tener algo para ser un buen ser humano.
Sólo importa ‘ser’ y tú ‘eres’.
¿Sabes qué?
Las buenas personas se merecen buenas personas.
Gracias, Miriam, por formar parte de mi vida y convertirte no sólo en compañera de batalla sino en amiga.

La bondad es una inversión que no quiebra.

Isabelle Delez

Autora

Isabelle Delez

Periodista, Correctora ortotipográfica, traductora y Coach.

Licenciada en Ciencias Sociales y de la Información.

Técnica en Relaciones Públicas y Protocolo Social.

Experta en Coaching de vida.

idelez@ymail.com
belladelez@gmail.com
Getxo, Bizkaia

Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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