Long Covid-19. Nueva vida

Long Covid-19. Nueva vida

Long Covid-19. Nueva vida.

Debido a la naturaleza de esta enfermedad, había una posibilidad de que hoy no estuviera aquí; de no estar viva.
Estoy viva. Soy una superviviente maltrecha pero superviviente en definitiva, que no es cuestión baladí.

Long Covid-19. Nueva vida. Desconocida

No conozco mi vida.

Hay una línea invisible que me impide vivir la vida que conocí antes de que mi mundo cambiara.

Hablar, escribir, incluso pensar es un ejercicio agotador en ocasiones pero lo que no se nombra, no existe.
Y lo que no existe, no se combate.
El poder de las palabras es infinito.

Long Covid-19. Nueva vida limitada por la enfermedad.

Long Covid-19. Nueva vida. No puedo.

El ‘apuntarse a un bombardeo’ se cambia por una larga lista de ‘no puedo’:
-Estoy con diarrea y fiebre. (¿Otra vez?). No puedo.
-Estoy con náuseas, vómitos y faringitis. (¡Madre mía!). No puedo.
-Tengo taquicardias, infección de orina (¡Otra vez!) y mucho dolor de cabeza. (¡Qué mala suerte!). No puedo.
-No respiro bien, me duele el pecho, tengo que sentarme un rato. (¡Con lo que te gusta a ti disfrutar!). No puedo.

Mi mundo ha cambiado. No puedo

Lo cruel de la enfermedad es que se convierte en una especie de «quid pro quo» violento; haces juegos malabares para poder saltarte, de vez en cuando, esa cinta de ‘Prohibido el paso’ a porciones de diversión.

Hasta dónde puedo llegar, continúa siendo un desafío pero he cambiado el contorno de mis expectativas.
He encontrado formas de aliviar el dolor cuando no he podido agacharme a coger un papel del suelo e incorporarme de nuevo sin miedo a caerme, cuando uso el ascensor porque las escaleras parecen una ascensión al Himalaya, cuando caminar suavecito durante media hora parece el Camino de Santiago (y no sólo el tramo para conseguir La Compostela).

.

Desde este coraje silencioso y confortable, me asomo a una nueva forma de ser bajo los efectos de un ‘Jet Lag’ constante, ritmos circadianos y sin aliento.
La Covid-19 no ha terminado con mi vida, no me ha ‘matado’ pero me obliga a vivir sin salud; esa salud que no lo es todo pero que sin ella, todo lo demás es nada.

Isabelle Delez

Autora

Isabelle Delez

Periodista, Correctora ortotipográfica, traductora y Coach.

Licenciada en Ciencias Sociales y de la Información.

Técnica en Relaciones Públicas y Protocolo Social.

Experta en Coaching de vida.

idelez@ymail.com
belladelez@gmail.com
Getxo, Bizkaia

Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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2 comentarios en “Long Covid-19. Nueva vida”

  1. Somos enfermos invisibles a los que se nos dice para más inri que ya pasará, a l@s que se nos empieza a tildar de enfermos psicológicos y a l@svque se nos Dan altas autiñomaticas en seguridad social para trabajar, sin poder aguantar una mascarilla porque nos ahogamos, y cuando como dices a dias el sllo echo de levantarse de la ama es una aventura cuesta arriba

    1. carmen_reija_admin

      ¡Cuánta razón tienes, Estibaliz! Es frustrante sentir cómo no eres capaz de hacer las actividades más sencillas de tu vida anterior a la enfermedad y, sin embargo, no constar como enfermas/os de pleno derecho para tener las coberturas necesarias hasta poder volver a rendir en una jornada laboral. Gracias por tu comentario. Hablaré sobre esto en un próximo artículo. Cuídate mucho y un abrazo. Isabelle.

Los comentarios están cerrados.

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