Ojo con los ojos en los deportes de invierno

Prevenir los daños

Estamos en invierno y como consecuencia de ello en plena temporada de los deportes de nieve, con unas condiciones que requieren una especial protección de la vista, para que ésta no sufra daños como consecuencia de la elevada luminosidad, el frío, el viento y la sequedad del aire.

Radiación solar reflejada

La nieve refleja más del 80% de la radiación solar, por lo que cuando estamos sobre la nieve, y si además el día es soleado, nuestros ojos reciben mucha más radiación solar que un día en la playa del mes de julio.

Cada 1.000 metros de altura se incrementa la radiación ultravioleta un 10%

Los dañinos ultravioletas

Por otra parte, al estar en la montaña a una altura elevada sobre el nivel del mar, la radiación ultravioleta es más intensa.

Aproximadamente se incrementa un 10% cada 1000 metros y ya sabemos que es una radiación dañina para la piel y para los ojos, pues tiene especial incidencia en la formación de cataratas y en la degeneración macular asociada a la edad durante la madurez.

Enfermedad visual de los esquiadores

Más de un 20% de las personas que practican esquí sufren enfermedades de la visión, principalmente oftalmía, que es una queratoconjuntivitis o inflamación e irritación de la conjuntiva y de la córnea.

Los síntomas de la oftalmía se manifiestan a las 4 o 6 horas de exposición durante la actividad y los síntomas son sensación de cuerpo extraño en el ojo, lagrimeo, fotofobia, enrojecimiento ocular y disminución de la agudeza visual.

Por tanto, es muy necesaria una protección adecuada sobre todo en los niños, ya que tienen los ojos más sensibles y son más trasparentes, por lo que penetra en ellos más radiación que en los adultos.

Los efectos de la radiación son acumulativos, por lo que es necesario extremar la precaución desde edades tempranas.

Usa gafas homologadas

Todas las personas que se expongan a las condiciones lumínicas propias de los deportes de nieve y de montaña deben proteger sus ojos con unas gafas homologadas con un factor de protección mínimo de 3, siendo el 4 el más adecuado, con la precaución de no utilizar en ningún caso el factor 4 para conducir.


En cuanto a los colores de los filtros, los más convenientes son el marrón y el amarillo, ya que ayudan a mejorar el contraste.

Protégete también del viento

Pero no solo hay que proteger los ojos de la radiación solar; también hay que hacerlo del viento, que normalmente en la montaña es frío y seco, provocando una rápida evaporación de la lágrima y la consiguiente sequedad ocular.

Por eso las gafas deben tener protecciones laterales para evitar la entrada de aire.

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Eduardo Airoa Mené

Eduardo Eiroa Mene
Óptico

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