dietas hiperproteicas peligro

¡Peligro! Dietas hiperproteicas

LAS DIETAS HIPERPROTEICAS PUEDEN RESULTAR PELIGROSAS


El deseo de mantener el peso en valores adecuados y el temor a engordar nos lleva a seguir dietas inadecuadas que resultan perjudiciales para nuestra salud. No todo vale para alcanzar el objetivo.

Debemos centrarnos en la realización de dietas equilibradas pautadas por especialistas y olvidar otras “ideas” que no van a funcionar. Consulta a tu médico antes de tomar cualquier decisión en este sentido y sigue sus indicaciones.


El consumo excesivo de proteínas animales es malo para la salud y las estadísticas indican que las mujeres españolas consumen a diario más del doble de las proteínas que necesitan, normalmente porque están continuamente a dieta y consideran que así adelgazan más y mejor. Ello no es así y genera problemas de salud con un alcance considerable.

No caigas en la tentación de basar tu dieta en la ingesta de proteínas, especialmente si son de origen animal, pues tu organismo no podrá mantener su equilibrio si lo saturas con este tipo de compuestos.


Función de las proteínas

Las proteínas son elementos de gran importancia biológica, pues se encargan de la formación de estructuras celulares y participan en la práctica totalidad de las funciones biológicas (defensiva, reguladora, enzimática, homeostática, contráctil, estructural, de reserva, de transporte, etc.).

Su carencia causa déficit en el sistema inmunológico, problemas de crecimiento especialmente en niños y adolescentes, deterioro cognitivo, problemas intelectuales, etc.

Se pueden clasificar en:

Simples (formadas solo por aminoácidos) y conjugadas (además tienen un componente que no es aminoácido). Se conocen 20 aminoácidos que se combinan para formarlas y se clasifican en: esenciales (son 9 y se obtienen de los alimentos) y no esenciales (que son 11 y se producen en el organismo a partir de reacciones internas).

Los huevos tienen muchas proteinas
batidos hiperproteicos

Las dietas hiperproteicas son un peligro

Las dietas hiperproteicas se basan en consumir principalmente alimentos ricos en proteínas y reducir de manera drástica la ingesta de azúcares y grasas. Se utilizan, preferentemente, proteínas naturales procedentes de los alimentos (carne o huevos fundamentalmente) o preparados comerciales (batidos proteicos, por ejemplo).

La pérdida de peso es más rápida que la que se produce en otro tipo de dietas (como las hipocalóricas) pero, como lo que eliminamos es agua, se recuperará el peso muy pronto, en cuanto dejemos de hacer dieta.

Recomiendan comer ilimitadamente alimentos ricos en proteínas como carne, embutidos (bajos en grasa), fiambres, lácteos o huevos y eliminar otros tan importantes para el organismo como los cereales, el pan, las patatas o las legumbres. También limitan el consumo de frutas y verduras, alimentos fundamentales para la salud.

En estas dietas, el aporte de energía procedente de las proteínas es del 40 al 45% y el de las grasas no supera el 20-25%, por lo que se produce un aumento en la formación de cuerpos cetónicos que se acumulan en la sangre y pueden provocar fatiga y náuseas.

Además produce

Una sobrecarga renal y hepática para poder metabolizar el exceso de proteínas ingeridas que afecta a estos órganos. No es extraño que quienes la realizan vean perjudicado el funcionamiento del riñón y son numerosos los pacientes que, al persistir en la mala alimentación, acaban padeciendo una insuficiencia renal de pronóstico complicado.

Entre los numerosos perjuicios para la salud destacaría que: solo se elimina agua, no tejido graso, produce dolor de cabeza, deshidratación, osteoporosis (por disminuir la absorción de calcio) y puede aumentar los niveles de ácido úrico (que, si se deposita en forma de cristalitos en las articulaciones, causa gota), triglicéridos y colesterol.

Entre los riesgos asociados a este tipo de dieta se encuentran: debilidad, posibilidad de sufrir una fractura ósea, ganancia de peso al dejarla, síndrome metabólico, daño renal, desórdenes gastrointestinales, alteraciones del comportamiento alimentario (anorexia, bulimia, etc.), depresiones, etc.

El efecto rebote cuando se abandona la dieta hiperproteica es muy acusado. El aumento de peso se produce de una manera muy rápida y el incremento de peso es elevado.

Es totalmente desaconsejable seguir una dieta de este tipo sin control médico, ya que obliga al organismo a consumir sus propias reservas, primero de glúcidos y después de lípidos y puede aumentar los niveles de ácido úrico y creatinina. No se recomienda a niños, adolescentes, mujeres en edad fértil, embarazadas, lactantes, ancianos ni a quienes padecen alteraciones hormonales, sicológicas, renales, cardíacas, óseas o hepáticas. Consulta a tu médico y acude a un especialista en dietética y nutrición para perder peso saludablemente.

Los problemas que aquejan a nuestros mayores en estos momentos se relacionan con:

Sus necesidades especiales relacionadas con la medicación y la alimentación deben ser cubiertas para evitar que sus problemas de salud se descompensen y generen nuevas complicaciones. Necesitan una ayuda directa a este nivel.

Sus problemas de soledad y aislamiento. Los que tienen familia y si sus familiares pueden atenderlos están más protegidos. Necesitan compañía aunque no sea posible ir a visitarlos. Lo que sí podemos hacer es hablar con ellos por teléfono, escribirles mensajes y formar grupos en los que ellos participen activamente (si son capaces de hacerlo).

Los que no tienen familia necesitarán a sus amigos, vecinos o a cualquiera que pueda ayudarles. Los centros específicos regidos por la Administración estarán pendientes pero, quienes están físicamente más cerca, pueden colaborar si es necesario.

Es importante que estén entretenidos y mantengan al máximo sus actividades habituales. No pueden reunirse con amigos ni acudir a sus clases habituales pero pueden disfrutar de momentos de calidad: son más capaces que los jóvenes de pasar su tiempo leyendo o viendo la televisión pero necesitan hablar a diario para no padecer problemas cognitivos.

Problemas emocionales porque se sienten faltos de afecto. Hacerles entender que no podemos acercarnos porque les ponemos en peligro resulta complicado ya que muchos verbalizan que “prefieren morirse de Covid que seguir viviendo sin poder abrazar a sus nietos”. Estas expresiones complican aún más la situación por lo doloroso que resulta, pero debemos ser fuertes y no acercarnos salvo que resulte imprescindible porque podemos contagiarles.

Esta pandemia ha puesto de manifiesto que las necesidades sanitarias, sociales y económicas de las personas mayores varían en los diferentes momentos y lugares.

A pesar de todo, se confirma que sigue siendo necesario que los esfuerzos de los Gobiernos y de la sociedad en general se centren en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la disminución de la dependencia que atenaza a muchos mayores, especialmente en este momento.

Carmen Reija

Carmen Reija
Farmacéutica y
divulgadora sanitaria

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